No confundas dependencia emocional con amor.

El ciclo del amor en muchas relaciones modernas parece ser: sufrir, distanciarse y luego intentar volver como si nada hubiese pasado. Al menos muchos hombres han asumido estas conductas por varias razones.

Aunque, ilusas, las mujeres confundan este comportamiento con el amor, los expertos aseveran que está más ligado al apego, al miedo a la soledad y a la costumbre que al propio arrepentimiento y análisis de conciencia.

Esto no quiere decir que no haya excepciones. Todos tenemos derecho a equivocarnos y rectificar, pero también es importante ver más allá de los sentimientos y ponerse siempre en primer lugar.

Para algunos, marcharse y que les estén rogando por amor es una manera de alimentar el ego y sentirse poderosos. Por eso, cuando la mujer ya no le escribe y empieza a superarlo, vuelven para recibir atención.

Dicho de otra manera, no quieren estar contigo, pero tampoco sin ti. Cuando ella comienza a recuperarse y elevar su individualidad, se desmorona la seguridad que él daba por sentado que siempre estarías ahí. Y el miedo de esa persona a perderte se despierta.

Otro episodio común es confundir el amor, con la nostalgia. Ahí entra también en juego el apego tóxico que no nos deja caminar por separado, incluso sabiendo que ya como dos no funcionamos bien juntos.

Los recuerdos, las vicisitudes que atravesaron juntos, la costumbre, el rechazo a comenzar de nuevo y hasta la presión social comienzan a pegar, por lo que, pese a que la razón o el corazón digan que no, buscan una nueva oportunidad.

Es fundamental analizar todo el escenario antes de volver a ceder, teniendo presente que las personas no cambian fácilmente.

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