1. Practica la exfoliación.

Es muy importante este gesto de la exfoliación para limpiar la zona de impurezas y mejorar su textura. Una o dos veces a la semana puedes hacer una mascarilla a base de azúcar y miel, y aplicarla en la zona de los labios durante 10 minutos

2. Di sí a la hidratación.

Los labios están mucho más expuestos que otras áreas del rostro a los daños solares, la contaminación y los factores externos, ya que la piel de esta zona es especialmente delicada, sólo tiene cinco capas de células en comparación con las 16 del resto de la cara.

3. Bebe agua.

Las altas temperaturas, ya sea por el calor del sol, o por el uso de las calefacciones en invierno, resecan y hacen que perdamos agua, algo que también acusan los labios, que se deshidratan y pueden agrietarse. “Para atajar este problema es importante seguir una buena dieta, rica en micronutrientes y vitaminas, beber agua y usar cosméticos que estén formulados específicamente para esta área

4. Sin malos gestos.

Debemos evitar actos reflejos, como morder los labios o humedecerlos con la lengua, acciones que no son inocuas, pues producen más deshidratación.

5. Pon el humidificador.

Si notas los labios tirantes todo el día y vives en un ambiente seco, conecta por la noche el humidificador, que te ayudará a que estén elásticos y ganarás en confort (tu piel también te lo agradecerá, por cierto) y volumen.

6. Lee la etiqueta.

Y evita los bálsamos que contengan mentol, alcanfor o eucalipto. “Aunque en las primeras aplicaciones estos ingredientes pueden tener un efecto calmante y parece que hidratan los labios, lo cierto es que si se usan a diario terminan provocando una gran sequedad labial. Al final, tu piel se acostumbra a estas sustancias y se hacen “dependientes”, algo parecido a lo que sucede con el uso de fármacos con corticoides”, explica la ortodoncista Patricia Bratos.

7. Revisa tu pintalabios.

¿Estás usando uno que encontraste en un cajón perdido de la cómoda de tu madre y te encanta su color? Pues lo mejor que puedes hacer es tirarlo. “Deberíamos verificar siempre la caducidad de los labiales. Cualquier producto de cosmética tiene una fecha de expiración, por eso es importante evitar utilizarlo una pasado ese vencimiento. Generalmente, desde que estrenamos un labial hasta que caduca pueden pasar entre 12 y 36 meses, dependiendo de su formulación”, apunta la doctora.

8. No te saltes el desmaquillado.

Retirar el carmín de los labios es tan importante como quitarse el maquillaje de la cara, no le restes importancia a este gesto. “Los restos de pigmentación adheridos a los labios durante las horas de sueño pueden provocar irritación e, incluso, cierta inflamación.

9. Evita los tóxicos.

El tabaco y el alcohol alteran la capacidad de renovación de las células, disminuyen su función y pueden favorecer la liberación de sustancias perniciosas para el organismo

10. Atiende el S.O.S.

Si ves que empiezan a salirte grietas o llagas, no lo ignores, trátalo lo antes posible. Si no acudes a la farmacia en busca de remedio, pueden empeorar, durarte más tiempo e, incluso, favorecer el herpes labial, así que tú misma.

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