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Salud & Psicologia

Hígado Graso, La Pandemia Silenciosa Del Nuevo Siglo…

El hígado es el laboratorio principal de nuestro cuerpo, en él se realizan más de 500 funciones, ayuda a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar las toxinas.

Debido a que la enfermedad hepática del hígado graso no causa síntomas en la mayoría de los casos, generalmente se detecta cuando se realizan pruebas por otras razones que indican un problema en el hígado. Esto puede suceder si el hígado tiene una apariencia anormal en una ecografía o si tienes un análisis de enzimas del hígado con resultados anormales.

La enfermedad por hígado graso es una afección en la que se acumula grasa en el hígado. Hay dos tipos principales: Enfermedad del hígado graso no alcohólico y Enfermedad del hígado graso por alcohol, también llamada esteatosis hepática alcohólica.

¿Qué es la enfermedad del hígado graso no alcohólico?

La enfermedad del hígado graso no alcohólico, como su nombre lo indica, no está relacionada con el consumo de alcohol. Existen 2 tipos:

  • Hígado graso simple: Hay grasa en el hígado, pero poca o ninguna inflamación o daño en las células del hígado. En general, el hígado graso simple no es demasiado serio como para causar daño o complicaciones al hígado.
  • Esteatosis hepática no alcohólica: Existe inflamación y daños en las células del hígado, y grasa. La inflamación y el daño de las células del hígado pueden causar fibrosis o cicatrización del hígado. La esteatosis puede causar cirrosis o cáncer de hígado

¿Qué es la enfermedad del hígado graso por alcohol?

Como su nombre lo indica, la enfermedad del hígado graso por alcohol se debe al alto consumo de alcohol. Tu hígado descompone la mayor parte del alcohol que bebe para que sea eliminado del cuerpo, pero el proceso de descomposición puede generar sustancias dañinas. Estas sustancias pueden dañar las células del hígado, provocar inflamación y debilitar las defensas naturales del cuerpo. Cuanto más alcohol bebes, más dañas tu hígado. La enfermedad del hígado graso por alcohol es la etapa más temprana de la enfermedad del hígado por el alcohol (o hepatopatía alcohólica). Las siguientes etapas son la hepatitis alcohólica y la cirrosis.

¿Quién está en riesgo de tener enfermedad por hígado graso?

Los investigadores no conocen la causa del hígado graso, sin embrago los tipos de personas que más afecta este padecimiento:

  • Tienen diabetes tipo 2 y prediabetes
  • Tienen obesidad
  • Son de mediana edad o mayores (aunque los niños también pueden sufrirla)
  • Tienen altos niveles de lípidos (grasas) en la sangre, como colesterol y triglicéridos
  • Tienen presión arterial alta
  • Toman ciertos medicamentos, como los corticoides y algunas medicinas contra el cáncer
  • Tienen ciertos trastornos metabólicos, incluyendo síndrome metabólico.

¿Cuáles son los síntomas del hígado graso?

En general, tanto la enfermedad de hígado graso como la enfermedad del hígado graso por alcohol son afecciones silenciosas que tienen pocos o ningún síntoma. Si presenta síntomas, puede sentirse cansado o tener molestias en el lado superior derecho del abdomen.

¿Cómo se diagnostica el hígado graso?

Debido a que a menudo no hay síntomas, no es fácil diagnosticar la enfermedad por hígado graso. Su médico puede sospechar que la tiene si obtiene resultados anormales en pruebas del hígado que se haya hecho por otras razones.

¿Cuáles son los tratamientos para el hígado graso?

Se recomienda perder peso. Bajar de peso puede reducir la grasa, la inflamación y la fibrosis en el hígado. Si tu doctor cree que un medicamento es la causa del hígado graso, debes dejar de tomarlo, aunque primero debes consultar con tu médico. Es posible que debas bajar la dosis de la medicina en forma gradual, y puede que tengas que tomar otro medicamento en su lugar.

No hay medicamentos que hayan sido aprobados para tratar el hígado graso. Los estudios están buscando si un determinado medicamento para la diabetes o la vitamina E puede ayudar, pero se necesita mayor investigación.

Tanto la enfermedad del hígado graso relacionado al alcohol como un tipo de enfermedad del hígado graso no alcohólico (esteatohepatitis no alcohólica) pueden conducir a cirrosis. Los médicos pueden tratar los problemas de salud causados por la cirrosis con medicamentos, operaciones y otros procedimientos médicos. Si la cirrosis conduce a insuficiencia hepática, es posible que necesite un trasplante de hígado.

¿Cuáles son algunos cambios en el estilo de vida que pueden ayudar con la enfermedad del hígado graso?

Si tienes cualquiera de los tipos de enfermedad del hígado graso, hay algunos cambios en el estilo de vida que pueden ayudar:

Consume una dieta saludable, limitando la sal y el azúcar, además de comer muchas frutas, verduras y granos integrales.

Obtén las vacunas contra la hepatitis A y B, la gripe y la enfermedad neumocócica. Si tienes hepatitis A o B junto con hígado graso, es más probable que conduzca a insuficiencia hepática. Las personas con enfermedad hepática crónica son más propensas a contraer infecciones, por lo que las otras dos vacunas también son importantes.

Haz ejercicio con frecuencia, lo que te puede ayudar a perder peso y reducir la grasa en el hígado. Habla con tu médico antes de usar suplementos dietéticos como vitaminas o cualquier medicina o práctica médica complementaria o alternativa. Algunos remedios herbarios pueden dañar tu hígado.

 

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Salud & Psicologia

Así Daña El Alcoholismo Al Que No Bebe…

Cada año, uno de cada cinco adultos en Estados Unidos, unos 53 millones de personas, sufre daños a causa del alcoholismo de otra persona, según una nueva investigación que se publica en el Journal of Studies on Alcohol and Drugs.

De manera similar a cómo los políticos han abordado los efectos del humo de segunda mano en las últimas dos décadas, la sociedad necesita combatir los efectos secundarios del alcoholismo, afirman los autores, que consideran que el daño del alcohol a terceros “es un importante problema de salud pública”.

Según el estudio, un análisis de los datos de la encuesta nacional de Estados Unidos, aproximadamente el 21% de las mujeres y el 23% de los hombres, unos 53 millones de adultos, sufrieron daños debido a la bebida de otra persona en los últimos 12 meses.

Estos daños pueden ser amenazas o acoso, propiedades arruinadas o vandalismo, agresiones físicas, daños relacionados con la conducción o problemas financieros o familiares. El daño más común fue la amenaza o el acoso, según reporta el 16% de los encuestados.

Los tipos específicos de daño experimentado difieren según el género. Las mujeres tenían más probabilidades de reportar problemas financieros y familiares, mientras que las propiedades arruinadas, el vandalismo y la agresión física eran más propensas a ser reportadas por los hombres.

“Hay un riesgo considerable para las mujeres por parte de personas que beben en exceso, a menudo varones, en el hogar y, para los hombres, por parte de personas fuera de su familia que beben”, explican los autores.

Algunos factores adicionales, incluyendo la edad y la propia bebida de la persona, también fueron importantes. Así, las personas menores de 25 años tenían un mayor riesgo de sufrir daños por la bebida de otra persona.

Además, casi la mitad de los hombres y mujeres que eran grandes bebedores dijeron que habían sido perjudicados por la bebida de otra persona. Incluso las personas que bebían, pero no en gran medida, tenían de dos a tres veces más riesgo de hostigamiento, amenazas y daños relacionados con la conducción en comparación con los abstemios.

El consumo excesivo de alcohol se definió como beber cinco o más copas a la vez para hombres o cuatro o más copas para mujeres al menos una vez al mes.

Para realizar el estudio, los investigadores dirigidos por la doctora Madhabika B. Nayak, del Alcohol Research Group (un programa del Instituto de Salud Pública en Oakland, California) – analizaron datos de dos encuestas telefónicas realizadas en 2015: la encuesta nacional sobre el daño del alcohol a los demás y la encuesta nacional sobre el alcohol.

La investigación actual, financiada por el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo, examinó datos de 8.750 encuestados de 18 años de edad o más y brinda apoyo para las políticas de control del alcohol, como impuestos y precios para reducir el daño del alcohol a personas que no sean el bebedor.

“La libertad para beber alcohol debe ser contrarrestada por la libertad de ser importunado por la bebida de otros en formas manifiestas como el homicidio, la agresión sexual relacionada con el alcohol, accidentes de tráfico, abuso doméstico, pérdida de salarios en el hogar y negligencia infantil”, escribe en un comentario que acompaña el estudio el doctor Timothy Naimi, del Boston Medical Center.

Naimi aboga por incrementar los impuestos sobre las bebidas alcohólicas, señalando que hay pruebas sólidas de que esto puede reducir el consumo excesivo de alcohol y los daños a otras personas además del bebedor.

En un segundo comentario, el doctor Sven Andréasson del Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia, escribe, de manera similar, que establecer precios mínimos para el alcohol es importante para reducir los daños causados por el consumo.

“Ahora hay una creciente literatura sobre los efectos de las políticas nacionales sobre el alcohol para reducir no solo el consumo, sino también algunos de los daños indirectos causados por el alcohol, en particular los efectos de las políticas de precios en todas las formas de violencia: agresiones, violencia sexual, violencia de pareja y la violencia hacia los niños –escribe Andréasson–. La investigación reciente sobre los efectos de los precios mínimos es particularmente relevante en este contexto, donde los estudios en Canadá encuentran reducciones en la violencia después de la introducción de precios mínimos”.

“Las políticas de control, como la fijación de precios del alcohol, los impuestos, la disponibilidad reducida y la restricción de la publicidad, pueden ser las formas más efectivas de reducir no solo el consumo de alcohol, sino también el daño del alcohol a personas que no sean el bebedor”, coincide Nayak.

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Salud & Psicologia

Si No Haces Ejercicio, Eres Más Propensa A Estos Tipos De Cáncer…

Ser una persona sedentaria no es bueno para ti, pero si quieres más razones pare empezar a activarte, piensa en el riesgo que tienes de desarrollar cáncer de vejiga y riñón.

Específicamente, la inactividad recreativa a largo plazo se ha asociado con un incremento del 73% de cáncer de vejiga y un 77% de mayor riesgo de cáncer de riñón.

Estos descubrimientos se acumulan a la creciente evidencia de que la inactividad puede ser un factor de riesgo significativo para el cáncer.

Los investigadores esperan que estos hallazgos motiven a la gente inactiva a hacer al menos un poco de ejercicio. Y no es que debas correr maratones o ir al gym todos los días, pero tienes que hacer pequeños cambios más saludables; como subir las escaleras en lugar de tomar el elevador o caminar hacia el metro en lugar de ir al trabajo en carro.

Este estudio incluyó 160 pacientes con cáncer de riñón, 208 pacientes con cáncer de vejiga y 766 personas sin cáncer. Los riesgos eran similares, sin importar si las personas sufrían de obesidad o no.

El estudio fue diseñado sólo para mostrar una asociación entre el estilo de vida sedentario con el riesgo de desarrollar este tipo de cánceres, mas no provee una relación de causa y efecto.

Las asociaciones americanas recomiendan 150 minutos de actividad física moderada cada semana o 75 minutos cada semana de actividad física intensa.

 

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Salud & Psicologia

El Zumo De Tomate Sin Sal Puede Ayudar A Reducir La Hipertensión…

Beber zumo de tomate sin sal disminuye la presión arterial y el colesterol LDL en adultos con riesgo de enfermedad cardiovascular, según un estudio que publica la revista ‘Food Science & Nutrition’.

En el estudio, 184 participantes masculinos y 297 mujeres de Kuriyama (Japón) de entre 20 y 74 años de edad que tenían prehipertensión o hipertensión sin tratar recibieron la instrucción de tomar toda la cantidad de zumo de tomate sin sal que quisieran durante un año.

Al final del estudio, la presión arterial en 94 participantes con prehipertensión o hipertensión no tratados disminuyó significativamente: la presión arterial sistólica bajó de un promedio de 141.2 a 137.0 mmHg, mientras la presión arterial diastólica bajó de un promedio de 83.3 a 80.9 mmHg.

Igualmente, los niveles de colesterol LDL en 125 participantes con colesterol alto disminuyeron de un promedio de 155.0 a 149.9 mg / dL. Estos efectos beneficiosos fueron similares entre hombres y mujeres y también entre diferentes grupos de edad.

“Según nuestro conocimiento, el estudio actual es el primero en investigar los efectos de la ingesta de tomate o producto de tomate en los marcadores de riesgo de enfermedad cardiovascular en el transcurso de un año y en un amplio rango de edad”, escribieron los autores.

Los tomates contienen una variedad de componentes bioactivos que los producen y sus productos, incluido el jugo de tomate, beneficioso para la salud, sobre todo, el licopeno es bien conocido por su fuerte actividad antioxidante y la inhibición de la oxidación de las LDL, que desempeña un papel clave en la iniciación y el desarrollo de la aterosclerosis.

Varios estudios epidemiológicos han sugerido que el licopeno podría contribuir a la prevención de la aterosclerosis y las enfermedades cardiovasculares.

 

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